La violencia y el Show Business.

¿Te imaginas viendo una película sobre una persona que vive en la Luna… sin aire? ¿Cómo? Muy sencillo, aguantando la respiración. ¿Te imaginas viendo una película sobre alguien que no necesita dinero, ni trabajar en nada porque, sencillamente, no lo necesita debido a que no come, no necesita una vivienda, ni vestido, ni… ? A partir de esas bases, cualquier cosa es posible, ¿verdad?

Estos días he visto una película. Una de esas que están ampliamente consideradas como un gran clásico: El Hombre Tranquilo (The Quiet Man), dirigida por John Ford en 1.952 y protagonizada por John Wayne y Maureen O’Hara.

Argumento: Sean Thornton (John Wayne), un brllante boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para establecerse en su pueblo natal y escapar de un hecho de su pasado que le marcó gravemente. Nada más llegar se enamora de Mary Kate Danaher (Maureen O’Hara), una chica muy temperamental, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, como el pago de la dote, y, además, contra la oposición del hermano de su prometida. Su negativa a pelear físicamente lo convierte, a ojos de los demás, en un ser despreciable incluso para su propia esposa.

No voy a valorar la película desde el punto de vista artístico, estético u otro que no sea el aspecto de su tratamiento de la violencia. Porque sí, bajo mi punto de vista en esta película hay violencia, y mucha. En El Hombre Tranquilo, la violencia es parte de una forma de vida, divertida eso sí. La esposa coacciona a su esposo, el hermano de la esposa amenaza al esposo, los amigos y el pueblo entero (¡incluidos los dos líderes religiosos!) están a la espera de que el esposo se pelee de una vez, el esposo arrastra violentamente a su esposa durante 10 Km y un largo etcétera… de barbaridades y disparates. Todo esto, en plan divertido. ¿Violencia divertida ? Pero, ¿ eso existe?

Al final, todos tan amigos y como nuevos. Vamos, lo que decían dos de los Hermanos Marx en una de sus grandes comedias:

- ¿Qué es lo que ha pasado, amigo?
- Una pequeña discusión, él sacó un cuchillo y yo le pegué un tiro.

En la Escuela de Defensa Personal Inteligente despreciamos profundamente la violencia y a los violentos. No soportamos que se frivolice con ese asunto, porque la violencia deja secuelas graves, muy graves o… fatales. Y esas secuelas no nos parecen divertidas.

El Hombre Tranquilo no es una de mis películas favoritas, aunque sí me gustaron mucho ciertos aspectos de ella. Comprendo que se persiga la épica en una producción cinematográfica pero, conociendo lo que conozco y sabiendo lo que sé, me aburre enormemente cualquier argumento que se base en los aspectos violentos falsamente divertidos del guión, y no aprecio estética en la violencia, ni en la agresión, ni en el maltrato. Me parece ¡aberrante!… y me preocupa enormemente la influencia negativa que pueda ejercer sobre personas decentes e inteligentes que carecen de información o de formación suficientes sobre autoprotección y seguridad personal. Sobre los indecentes o los necios, prefiero no hablar.

¿Alguien quiere ver violencia “no divertida” en una película? Le recomiendo Te doy mis ojos, dirigida por Icíar Bollaín y Alicia Luna en 2.003 y protagonizada por Laia Marull y Luis Tosar. Ahí si que veo épica, sin tirar de superpoderes ni de otras fantasías fáciles.

Dejemos la sangre y el fuego para cuando sean estrictamente necesarios. Seamos inteligentes.

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